Santa Clara y San Francisco

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viernes, 27 de abril de 2018

Fortalezas, debilidades, oportunidades y amenzas


Proyecto internacional de formación en Roma

En el monasterio “Corporis Christi” de Roma se desarrolla el proyecto internacional de formación de las contemplativas Capuchinas. El 21 de abril se ha realizado un encuentro de evaluación del camino de esta experiencia de estudio de espiritualidad franciscana y de convivencia intercultural.




Utilizando la metodología de análisis llamada FADO (fortalezas, amenazas, debilidades, oportunidades, conocida también por su sigla en inglés SWOT), hemos compartido la riqueza única de esta experiencia de formación. El grupo de las estudiantes está conformado por una hermana en su segundo año, cinco en su primer año, dos recién llegadas para aprender la lengua italiana, al que hay que agregar otras hermanas que ya están aprendiendo el italiano en diversos monasterios. Junto a la hermana Martha Campos, que en el servicio de directora de estudios coordina los pormenores de este proyecto.



Las principales fortalezas en la experiencia de las hermanas son: el deseo de conocer más sobre las fuentes del carisma, el interés por entender la historia y el desarrollo de la Orden, la vivencia de la Comunidad local, el apoyo de las hermanas mayores, la fraternidad entre las estudiantes, el conocimiento de las diferentes costumbres y modos de vivir la vocación, el conocimiento de la familia franciscana, hermanos capuchinos y hermanas de vida activa, el sostén del ritmo de oración de la Comunidad, la Eucaristía diaria y los momentos de oración personal.
Entre las debilidades experimentadas en este tiempo, las más importantes son, las dificultades con la lengua italiana, que impiden una buena expresión de las ideas, aunque ya han avanzado en captar y entender casi todo lo que se brinda en las clases, se hace difícil expresarse adecuadamente, ya sea por escrito u oralmente, sumado al cansancio físico y mental en tiempos de exámenes que provoca cierta fatiga también en el ritmo de oración y servicios, y a el cambio climático, de alimentación y de costumbres.


Las oportunidades que este tiempo brinda a las hermanas son muchas, tal vez la lista más larga. Entre las más mencionadas son la posibilidad de tener una visión más amplia de la Orden y de la familia capuchina, el enriquecerse personalmente para luego enriquecer la comunidad de origen, aprender cosas positivas de las diversas culturas y modos de vivir como capuchinas, conocer Italia, su lengua, su cultura e historia, profundizar en cada una la espiritualidad, la contemplación, y valorizar la propia vocación.
Entre las amenazas, en el sentido de peligros o tentaciones que se presentan, las más destacadas son el ceder al cansancio perdiendo de vista la riqueza de la oportunidad única de este tiempo, el peligro de caer en un activismo con mucho estudio, mucho tiempo ocupado y poca disponibilidad para el servicio, las relaciones fraternas o el descuido de la vida espiritual, que pueden llevar a desanimarse. Tentaciones a las que hay que estar siempre atento para no caer en ellas.  
Esta forma de compartir y dialogar sobre la propia experiencia es de gran riqueza, y ayuda incluso como herramienta para en el futuro al trabajar en la formación inicial o en la animación de una comunidad.


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