Santa Clara y San Francisco

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lunes, 26 de noviembre de 2018

Formación en Brasil: cultura vocacional y "Cor Orans"


Se realizó el Programa de formación permanente para las Clarisas Capuchinas de Brasil en el monasterio  de Palmas, del 12 al 23 de noviembre de 2018. Los temas tratados en estos días fueron: la cultura vocacional en Brasil y el estudio y profundización de la Instrucción "Cor Orans" para la vida contemplativa. 
Al finalizar el estudio, las hermanas se decidieron a dar pasos firmes para la constitución de una Asociación de monasterios en Brasil, con las 4 comunidades erigidas canonicamente (Flores da Cunha, Macapá, Manaus y Palmas) y una en proceso de autonomia como fundación (Palmas). Se continuará el próximo año con el programa de formación permanente para las hermanas, con algunos equipos y encargos para facilitar la comunicación, la animación y la formación.






viernes, 9 de noviembre de 2018

Hasta los confines



Hajnowka es una ciudad que se ubica al este del territorio polaco, cercana a la frontera con Bielorrusia, donde se encuentran las grandes extensiones de bosques naturales, hábitat de los bisontes y ciervos. Una canción dice que "las fronteras se mueven como las banderas"... y esto es especialmente cierto para este límite fronterizo entre Polonia y Bielorrusia, ya que en diversas épocas este territorio perteneció a distintos países. La presencia mayoritaria de las iglesias ortodoxas da cuenta de ello. 




Aquí, por iniciativa de un obispo capuchino, se ha comenzado una fundación de las Clarisas de Adoración Perpetua hace unos pocos años. En este 2018 han obtenido la autonomía como Monasterio. 
La Comunidad actual cuenta con 13 miembros, con una edad promedio muy joven. El cometido principal contemplativo es la adoración permanente de la Eucaristía, ofreciendo a los fieles la posibilidad de participar del encuentro con Jesús en cualquier momento de la jornada. Se dedican a la confección de ropa litúrgica y bordados de banderas, trabajo para el cual cuentan con maquinarias muy buenas. 






Las Clarisas de la Adoración Perpetua nacieron en Troyes, Francia, en 1854, por iniciativa de un capuchino, fr. Buenaventura y de la madre María de Santa Clara. Su nombre en latín: Ordo Monialium Clarissarum a Perpetua Adoratione, y su sigla: O. C. P. A. En un comienzo se llamaban Franciscanas del Santísimo Sacramento. El Instituto contemplativo es agregado a la Orden Capuchina.
En Polonia, la madre María de la Cruz (Ludwika Nałęcz-Morawska 1842-1906) fundó el primer monasterio y de él derivaron las demás fundaciones, que actualmente son 8,  esparcidas en todo el territorio polaco. 




jueves, 8 de noviembre de 2018

Madurez en la comunión


La visita a las Clarisas Capuchinas de Cracovia estuvo marcada por la providencial coincidencia con la celebración del paso del monasterio a la dependencia de la provincia de los Capuchinos, el 1 de noviembre de 2018, solemnidad de todos los Santos. Este paso fue dado dentro de un largo camino de comunión y colaboración entre los frailes y las monjas, desde la fundación del monasterio hasta hoy. Un camino también de madurez en el carisma, de comprensión del significado de nuestra relación como hermanos y hermanas. 
El deseo de estar bajo el Ministro Provincial capuchino como Superior regular fue discernido tanto por los hermanos como por las hermanas... Han descubierto que ahora es el momento propicio, no con la intención de asegurar la filiación y la atención, sino en un verdadero plano de igualdad, sabiendo de la riqueza mutua que se puede compartir entre hermanos y hermanas, dos rostros de un mismo carisma.




La historia de la comunidad comienza el 8 de mayo de 1989 cuando tres hermanas del monasterio de Przasnysz vinieron a Cracovia para establecer un nuevo monasterio de Clarisas Capuchinas. Inicialmente, vivían en una pequeña casa familiar. El propietario de la casa, el Sr. Władysław Łąka, quien más tarde sería llamado "tío", a través de los frailes capuchinos de la provincia de Cracovia, ofreció a las hermanas esta casa y terreno para la construcción del monasterio. 
No fue fácil, se requería mucho esfuerzo y compromiso por parte de las hermanas. El Señor los bendijo dando coraje, fortaleza y también benefactores, gracias a quienes hoy existe este lugar. Las hermanas recibieron gran ayuda de los frailes capuchinos a través de la oración, la capellanía y el servicio espiritual. Desde el principio, los hermanos también participaron en la obtención de benefactores para las hermanas. trabajaron físicamente en la construcción y ayudaron financieramente.
En 1992, se puso la piedra de construcción para el monasterio, y las primeras obras comenzaron en 1995. La comunidad de hermanas se hizo más numerosa. En 1998, las hermanas se mudaron de la casa de campo al convento, aunque aún no estaba terminada. Un año después, el domingo de la Divina Misericordia, el 11 de abril de 1999,  el Cardenal de Cracovia, celebró la consagración del monasterio dedicado a la Divina Misericordia. Desde entonces, la comunidad y el nuevo monasterio se han convertido en un monasterio autónomo. 
El 4 de octubre de 2004, el Ministro Provincial de los Hermanos Menores Capuchinos consagró la nueva capilla del monasterio dedicada a la Divina Misericordia y al Corazón Inmaculado de María.




El Monasterio se encuentra a pocos kilómetros del gran Santuario de la Divina Misericordia, lugar donde vivió santa Faustina Kowalska, y actual centro de difusión internacional del mensaje de la Misericordia. También cercano se encuentra el Santuario dedicado al papa San Juan Pablo II. 



miércoles, 7 de noviembre de 2018

Una verdadera familia


En nuestro itinerario por Polonia hemos llegado hasta el Monasterio de las Clarisas Capuchinas de Brwinow.
La comunidad cuenta con una historia muy particular. Inicialmente, era difícil encontrar un lugar adecuado para una fundación. Asi que publicaron un anuncio en la prensa sobre la posibilidad de comprar una casa familiar con un gran jardín en Brwinów. Fue en 1976, que después de ver la propiedad, las hermanas decidieron que el actual sería un lugar adecuado para la construcción del monasterio, especialmente debido al jardín grande, tan necesario en la vida contemplativa, y por la proximidad de los hermanos capuchinos. En aquellos tiempos, sin embargo, la construcción del monasterio no era un asunto fácil, no solo por los altos costos, que excedía significativamente las posibilidades de las hermanas, sino principalmente por las políticas de las autoridades comunistas, a quienes no les interesaba la creación de nuevos lugares de culto, especialmente de este tipo. Por lo tanto, el contrato para la compra tenía que ser firmado por dos hermanas que actuaban como personas privadas. Las hermanas que llegaron a la fundación tenían que pasar por laicas, e incluso el párroco no debía saber de su vida consagrada. Sin embargo, las hermanas intentaron llevar una vida religiosa relativamente normal, que a veces creaba situaciones muy difíciles o divertidas. Ellas experimentaron la protección de Dios todos los días. La entonces Superiora, la Hna. Beata, testimoniaba que nunca contaba el dinero, y cuando se trataba de pagar algo, siempre había tanto como era necesario. Los hermanos capuchinos ayudaron a los hermanas, no solo economicamente sino también viniendo en sus vacaciones para ayudar con sus manos en la construcción. La casa creció veloz como un hogar familiar. Se requerían una gran cantidad de reflejos y astucia para ocultar el verdadero propósito de la construcción. Fue necesario responder a las preguntas de los trabajadores a quienes les llamaba la atención el número de habitaciones pequeñas, y tantas personas que se maravillan al ver compartir bajo un mismo techo cinco mujeres, la mayoría de las cuales eran muy jóvenes. Afortunadamente, desde el principio, el sacerdote misionero Aleksander Gubała vivia con ellas, llamado por todas el "tío".  Y entre las hermanas también había una que  podría considerarse su esposa a los ojos de los vecinos, llamada la "tía". De esta manera, fue posible crear la apariencia de una familia común. Esta situación provocó muchas anécdotas divertidas. 


La construcción gradual y los cambios en los edificios afectaron adversamente la forma y la funcionalidad de la estructura como monasterio, pero lo más importante fue que la construcción se completó. El Cardenal Primado de Polonia consagró la capilla en 1987. Mientras tanto, llegaron nuevas hermanas, de modo que, a pesar de los trabajos finales, la vida monástica se fue normalizando gradualmente para cumplir su misión: contribuir espiritualmente al crecimiento de la Iglesia y "sostener a sus miembros vacilantes y débiles". 
Hoy la comunidad continua con entusiasmo, con espontaneidad y alegría su vida cotidiana, con la presencia de muchas personas que se acercan a compartir las celebraciones en el monasterio. Una preocupación actual son las vocaciones, ya que hace años que no tienen candidatas, pero continúan alegres con la confianza puesta en Dios que las ha sostenido tiempos muy complejos, y que no les soltará su manos providente.









martes, 6 de noviembre de 2018

Luz en los momentos más oscuros de la historia


En Przasnysz se encuentra el convento más antiguo de las Clarisas Capuchinas en Polonia. El origen de su fundación se remonta hasta el beato capuchino Honorato Kominsky, quién en momentos difíciles para la historia de Polonia y para la Iglesia, desde mediados del siglo XIX, encontró el modo de fundar desde el confesionario más de 20 Congregaciones religiosas, muchas de las cuales no llevaban hábito en aquel momento, para diversos servicios asistenciales. Los religiosos estaban perseguidos y prohibidos. Sólo quedaban 8 capuchinos en toda Polonia.
Una de sus fundaciones, las hermanas de San Felix de Cantalicio o felicianas, tenía también una rama contemplativa, que con la evolución del tiempo se transformó en el grupo que dió inicio a la presencia de las Clarisas Capuchinas.




La estructura del edificio es antigua, un monasterio edificado para las hermanas bernardinas pero que nunca fue ocupado por ellas, y quedó entonces para las capuchinas. De esta comunidad que fue creciendo salieron las otras cinco fundaciones de toda Polonia. A esta comunidad perteneció la beata capuchina Teresa Kowalska. 


La historia de la beata Teresa nos conecta con los momentos más oscuros y tristes de la vida de Polonia y de la humanidad. El 2 de abril de 1941 los nazis alemanes irrumpieron en el monasterio y arrestaron a todas las religiosas, llevándolas al campo de concentración de Dzialdawo. Entre ellas iba Sor Teresa. Todas las 36 hermanas fueron encerradas en un único local y sometidas a condiciones de vida humanamente indignas: ambiente sucio, hambre y terror. Las hermanas sufrían además sabiendo que en aquel mismo campo eran torturadas tantas personas, entre las cuales algunos obispos y sacerdotes. Después de un mes transcurrido en aquellas condiciones de vida las hermanas comenzaron a enfermar y la que más se resintió fue Sor Teresa sufriendo tuberculosis. Aquejada de hemorragias pulmonares, le faltó cualquier clase de socorro médico e, incluso, el agua para aplacar la sed y para las exigencias fundamentales de la higiene.  Pero todos los sufrimientos los soportó con gran valor y, mientras le fue posible, acompañó a las hermanas en los rezos, además de su oración personal. En medio de tan duras pruebas, consciente de que su muerte estaba cercana, decía: Yo no saldré ya de aquí, ofrezco mi vida por que las hermanas puedan retornar al convento. Murió en la noche del 25 de julio 1941.



Dependiente de este Monasterio, en la actualidad existe una fundación que aún espera para la definitiva autonomía, en Wykrot. Alli se encuentran 7 hermanas en un lugar silencioso y aislado en medio del campo cultivable y las vacas, pero donde acuden tantas personas especialmente el fin de semana para participar de la celebración dominical. 







domingo, 4 de noviembre de 2018

Bajo la protección de la Virgen de Czestochowa


La experiencia de fe madurada en la adversidad de los cristianos en Polonia está marcada a fuego por la devoción y fervor en la relación filial con la Virgen María. El santuario de Czcestocowa es el corazón de Polonia, pero cada iglesia y cada monasterio reserva un puesto especialmente destacado a a la Virgen.
Continuando nuestro camino en tierras polacas, acompañado también de fr. Grzegorz Filipiuk que se desempeña como asistente para las capuchinas de parte de la provincia de Varsovia, hemos llegado al Monasterio de las Clarisas Capuchinas de Szczytno. Una comunidad alegre y espontánea,  bastante joven en su promedio de edad y con tantas iniciativas. 




Los orígenes de esta fundación se remontan a 1975, cuando las hermanas adquirieron una parcela de construcción a través de una persona laica, pero debido a que los tiempos no eran propicios para el desarrollo de la vida religiosa, solo se les concedieron permisos de construcción en 1987. La construcción tomó mucho tiempo, fue posible gracias a la generosidad de muchos benefactores nacionales y extranjeros. Gracias a esta ayuda, un hermoso monasterio se levantó y consiguió su autonomía en 1997. Desde entonces, la comunidad de Szczytno ha estado sirviendo a la Iglesia con su oración y su ofrenda cotidiana.
En la actualidad, la vida de las hermanas continúa con un ritmo religioso normal. Cada momento del día y la noche, santificados por la oración, y manteniéndose con el propio trabajo: hostias, confección de vestimentas litúrgicas, cultivo de un pequeño huerto para las propias necesidades y experimentando la generosidad de la Divina Providencia que no abandona a quienes en ella confían.