miércoles, 28 de octubre de 2020

Será beatificada Maria Lorenza Longo

Aprobación del milagro que posibilita su beatificación


El Santo Padre Francisco recibió el 27 de octubre en audiencia a Su Excelencia Monseñor Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Durante la audiencia, el Sumo Pontífice autorizó a la misma Congregación a promulgar los decretos relativos al milagro, atribuido a la intercesión de la Venerable Sierva de Dios María Lorenza Requenses de Longo, Fundadora del Hospital de los Incurables de Nápoles y de las Monjas Capuchinas;
Junto a este milagro fueron aprobados otros tantos, martirios y vrtudes heroicas. Destacamos  el martirio de los Siervos de Dios Leonardo Melki y Thomas Saleh, sacerdotes profesos de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos; asesinados por odio a la Fe en Turquía en 1915 y 1917;

María Lorenza Requenses de Longo 

Lérida, 1463 - Nápoles, 21 de diciembre de 1539 

Maria Llonc (que italianizado resultó Longo), fue una mujer noble española, que se trasladó a Nápoles en 1506 para seguir a su marido Juan, regente del virreinato de Nápoles. Curada de una forma de parálisis, cambió su nombre por el de María Lorenza. Tras enviudar, empezó a dedicarse a la caridad con los napolitanos, para quienes construyó el hospital de Santa María del Pueblo, conocido como los Incurables. Posteriormente fundó el monasterio de Santa Maria de Jersusalén (llamado “de las Treintaitres”), donde se retiró gravemente enferma. Los historiadores fijan su muerte entre 1539 y 1542, pero la fecha más temprana es la más probable. 
Su fama de santidad siempre ha estado viva en la Orden de las Clarisas Capuchinas, que surgió a partir del monasterio de las Treintaitres, y en la ciudad de Nápoles. Sin embargo, el proceso de beatificación no comenzó hasta el siglo XIX. El 9 de octubre de 2017, el Papa Francisco autorizó la promulgación del decreto por el que la Madre María Lorenza Longo fue declarada Venerable. El único vestigio mortal de la fundadora de las Clarisas Capuchinas, a saber, su cráneo, se conserva en la iglesia del protomonasterio de Santa Maria de Jerusalén.


Las fuentes históricas 
La fuente más autorizada de la que se extraen las noticias más relevantes de la vida de María Lorenza Longo, fundadora del hospital Incurabili de Nápoles y de la Orden de las Clarisas Capuchinas es la "Historia Cappuccina" (1588) del capuchino Mattia Bellintani da Salò confirmado de varias otras fuentes de archivo contemporáneas. 
Novia de un noble catalán, originaria de Lérida en Cataluña, María nació en 1463 y se casó con Juan Llonc (italiano Giovanni Longo), valenciano de San Mateu, regente de la Cancillería del Reino de Aragón y muy estimado por el rey Fernando el Católico que, casándose con Isabel de Castilla, había hecho de España el futuro imperio de Europa. El único episodio mencionado en la biografía de este período temprano de su vida es el de un intento de envenenamiento por parte de una sirvienta, luego del cual María quedó lisiada, es decir, paralizada, en sus manos y pies. 



Sanada en la Santa Casa de Loreto 
En 1506, a pesar de la parálisis y tras un profundo discernimiento, siguió a su marido con su familia, que había sido nombrado regente en el virreinato de Nápoles. Tres años después, viuda y con tres hijos, se fue en peregrinación a Loreto, donde se sintió prodigiosamente curada. Para expresar su deseo de mayor intensidad espiritual, eligió llamarse María Laurenzia (o Lorenza) y, según algunas fuentes, vestía el hábito de terciaria franciscana.

 

El Hospital de los Incurables 
Entonces comenzó a dedicarse a las obras de caridad, tan necesarias para la población napolitana, inicialmente en el hospital de San Nicolás. Gracias a su patrimonio, en 1519, bajo la inspiración del notario genovés Ettore Vernazza, construyó el Hospital de Santa Maria del Pueblo, conocido como Incurables, que todavía funciona hoy en el antiguo centro de Nápoles, del que asumió la dirección. En 1526 construyó una casa para prostitutas arrepentidas junto al complejo hospitalario bajo la dirección de la duquesa de Termoli, María Ayerbo. En esta ciudad de la caridad recibió a los frailes capuchinos en 1530: para ellos construyó el convento de San Efrén Viejo. En 1533 recibió a San Cayetano de Thiene en Nápoles, quien se convirtió en su director espiritual. 

La aprobación del monasterio y las Clarisas Capuchinas 
El camino que llevó a Maria Longo a obtener la aprobación canónica en 1535 para el naciente monasterio clariano reformado de Santa Maria de Jerusalén fue laborioso e inesperado. El Papa Pablo III con la bula "Debitum pastoralis officii" del 19 de febrero erigió la comunidad que ella fundó con el nombre de "Hermanas de la Tercera Orden de San Francisco según la regla de Santa Clara". En el mismo año, la fundadora deja el trabajo hospitalario a María Ayerbo, para dedicarse a la nueva fundación bajo la guía de San Cayetano. El 10 de diciembre de 1538, el Papa Pablo III confirmó la erección de la nueva hermandad de mujeres bajo la regla de Santa Clara "observada estrictísimamente". El número de monjas se fijó en 33, por lo que el monasterio siempre se ha llamado "de las Treintaitres". La legislación adoptada preveía, como lo demuestra un manuscrito del siglo XVI conservado en el archivo del monasterio, la primera regla de Clara (pobreza y recepción de novicias sin dote), junto con las constituciones de Santa Coleta de Corbie y finalmente, con algunas normas sobre la clausura compuestas por María Lorenza Longo. Estos textos, revisados ​​a principios del siglo XVII por los capuchinos, dieron a la Orden el nombre de "Monjas Capuchinas de la Primera Regla de Santa Clara", que se extendió rápidamente a Europa y al resto del mundo. María Lorenza Longo murió en 1539, después de haber renunciado al oficio de abadesa y de haber tenido todas las garantías papales (unos 10 documentos entre bulas y escritos) de que el monasterio era de estricta pobreza y observancia de la clausura según el espíritu de Clara y Coleta, pero adaptado a la situación monástica del '500 en una ciudad como Nápoles. 


La causa de la beatificación 
Madre María Lorenza goza de fama de santidad desde su muerte; sin embargo, una verdadera causa de beatificación no se inició hasta finales del siglo XIX. El proceso de información se abrió en Nápoles el 9 de noviembre de 1880 y concluyó el 20 de marzo de 1883. Después de unos diez años, se alcanzó el decreto sobre los escritos el 17 de mayo de 1890 y el decreto sobre la introducción de la causa el 4 de septiembre de 1892. El proceso apostólico, que se prolongó en las distintas sesiones del 2 de diciembre de 1893 al 19 de diciembre de 1903, fue validado junto con el informativo el 27 de noviembre de 1907. Desde entonces, según la legislación anterior a 1983, Madre María Lorenza tenía el título de Venerable. En 1935 tuvo lugar el reconocimiento canónico de sus restos mortales, ahora reducido solo a la calavera, ubicado en la iglesia del protomonasterio de Santa María en Jerusalén. El recuerdo de su experiencia de fe y su obra se continúa a través de conferencias, publicaciones y estudios científicos. Además, las Clarisas Capuchinas han comenzado a recordar el aniversario de su muerte cada 21 de diciembre desde 1974. 

La reanudación de la causa
Sólo treinta años después, el 12 de junio de 2004, el postulador general de los capuchinos, padre Florio Tessari, envió el libelo para la reapertura del proceso al cardenal Michele Giordano, arzobispo de Nápoles. Por tanto, la investigación complementaria tuvo lugar del 29 de junio de 2004 al 16 de mayo de 2005 y fue validada el 1 de febrero de 2008. A continuación, se elaboró ​​la “Positio super virtutibus”, aprobada el 9 de mayo de 2015 por los Consultores Históricos de la Congregación para las Causas de los Santos, dado el carácter histórico de la causa. El debate de los Consultores Teológicos, previsto para marzo de 2017, arrojó una opinión positiva, también confirmada por la Sesión Ordinaria de Cardenales y Obispos de la Congregación para las Causas de los Santos, el 26 de septiembre de 2017. El 9 de octubre de 2017, al recibir al cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el Papa Francisco autorizó la promulgación del decreto reconociendo el carácter heroico de las virtudes cristianas de la Madre María Lorenza Longo. 


Un milagro de carácter histórico 
El 8 de marzo de 2005 se encontró en los archivos de la Curia de Nápoles un expediente que contenía la instrucción de un juicio sobre un milagro atribuido a la Madre María Lorenza. Se trata de la curación de la hermana Maria Cherubina Pirro, que sufre de tuberculosis pleuropulmonar complicada con meningoencefalitis. El prodigioso acontecimiento tuvo lugar el 15 de octubre de 1881 en el monasterio de las Treintaitres, cuando la abadesa acercó el cráneo de la Fundadora al cuerpo de la monja enferma. La monja vivió otros doce años y murió por causas ajenas a la enfermedad anterior. 


 Autores: Emilia Flocchini y sor Rosa Lupoli, OSC Cap   

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